Durante las semanas previas, las previsiones meteorológicas no invitaban al optimismo. Sin embargo, el pasado sábado 17 de octubre, la naturaleza decidió darnos una oportunidad, y vaya si la aprovechamos.

El Ayuntamiento de Pedrezuela y el CDE Pedrezuela organizaban la ruta «Manantial de Taberneros”, que nos permitió adentrarnos en un entorno especialmente hermoso en pleno otoño. Él tiempo permaneció mayoritariamente nublado, aunque el sol iluminó por momentos los colores ocres, amarillos y rojizos de los árboles. El Arroyo del Monte nos regaló algunos de los rincones más espectaculares de la jornada.

No todo fue sencillo. La vegetación crecida y matorrales con espinas exigieron atención, y hubo pasos complicados, incluida una divertida rampa de bajada con un pequeño talud que todos superaron con éxito. Entre precaución, concentración y sonrisas, terminó convirtiéndose en una de las anécdotas del día.
Cinco horas de naturaleza, convivencia y buen ritmo
Las condiciones del recorrido hacían prever una duración cercana a las seis horas. Sin embargo, el tiempo acompañó, el grupo respondió de maravilla y el ritmo fue excelente.

El último participante llegó a la meta en cinco horas, cumpliendo el horario previsto. Una magnífica noticia que demuestra que, con organización, un ritmo adecuado y la colaboración de todos, es posible disfrutar de una ruta exigente sin renunciar a la seguridad ni a la convivencia.
Un equipo detrás de cada paso
Una marcha así no se sostiene únicamente sobre el recorrido. Detrás de cada participante hay personas que trabajan para que todo salga bien, y esta jornada volvió a demostrar la importancia del esfuerzo colectivo.
Agradecemos especialmente al Ayuntamiento de Pedrezuela su apoyo y su labor organizativa, fundamentales para seguir impulsando actividades que nos permiten disfrutar de nuestro entorno y compartir experiencias al aire libre.

Nuestro agradecimiento también a la Agrupación de Protección Civil de Pedrezuela, que nos acompañó durante todo el recorrido, atendió los avituallamientos y permaneció pendiente de los pasos más complicados. Su presencia fue esencial, especialmente cuando, en el tramo final, hubo que ayudar a un participante cansado y facilitar su retirada.
Y, por supuesto, gracias a los guías del CDE Pedrezuela. Su trabajo resulta imprescindible para controlar los ritmos, comprobar la evolución del grupo, adaptar la marcha y ofrecer ayuda en los pasos difíciles, en coordinación con Protección Civil. Su dedicación permite que todos disfrutemos de la experiencia con mayor tranquilidad y confianza.

La mejor recompensa: vuestra satisfacción
Al finalizar, las sensaciones eran magníficas. Muchas personas nos transmitieron su agradecimiento y enhorabuena por la organización y el recorrido. Algunas ya conocían nuestras marchas y repetían; otras participaban por primera vez y descubrieron una nueva forma de disfrutar de los paisajes de Pedrezuela.
Las palabras de agradecimiento, las sonrisas al llegar y las ganas de volver son una de las mayores recompensas para quienes organizamos estas actividades.
A todas y todos, gracias por formar parte de esta aventura.
Nos despedimos con la mochila llena de buenos recuerdos y la mirada puesta en la próxima estación.
¡Gracias por caminar con nosotros!
Luis Miguel Llano Gómez
CDE Pedrezuela


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